1. Porque, desde hace un año, se está utilizando esta cuestión como pulso político, con lo cual lo que se aprueba o desaprueba en el fondo no son esas cuentas, sino que se apoya al Presidente o a la oposición, poniendo en peligro la supervivencia de la SGAE.
2. Porque los argumentos que se esgrimen para la no aprobación no tienen nada que ver con lo que es el fondo del asunto, o sea la aprobación de unas cuentas que reflejan una realidad contable, sino con ese pulso político relacionado sobre todo con el conflicto que divide a los músicos en Pequeño Derecho: el consabido asunto del mercado nocturno de música en televisión (“La Rueda”).
3. Porque las cuentas 2013 de SGAE reflejan una situación que para sí la quisieran un buen número de las empresas de este país en unos tiempos de crisis como los que padecemos, y no tienen salvedades relevantes de los auditores.
4. Porque la no aprobación de las cuentas podría suponer la intervención del Ministerio de Cultura, una multa de unos dos millones y medio de euros y haría ingobernable la Entidad, y muy difícil el hecho de que siguiéramos cobrando lo que nos corresponde, recibiendo anticipos, ayudas asistenciales, etc.
5. Porque pensamos que si no se aprobaran las cuentas, a los autores de música no nos iría mejor. El enfrentamiento que hay entre los autores de PD existe, a pesar de los resultados electorales, y no tiene visos de solucionarse pronto. Mientras los sencillos autores nos enfrentamos, los poderosos siguen con sus enfrentamientos irresponsables: editoriales, productores, intermediarios, cadenas de televisión, están llevando a la SGAE a una situación límite.
Con una SGAE intervenida por el Ministerio, este conflicto, lejos de resolverse, se agravaría, porque provocaría la aparición de otras entidades de gestión. Divididos, perderemos.
Entre los autores de música no ha habido opción de negociar con información objetiva sin tener que estar obligados a escoger blanco o negro en el tema de la música en TV, que es el gran caballo de batalla de los últimos años, ya que el verdadero pulso es de quienes lideran el enfrentamiento, forzándonos a los autores de a pie, que somos la parte con menos poder en este conflicto y la más afectada, a entrar en este pulso en el que se juega la supervivencia de SGAE.
El pulso que pensamos que debemos librar los autores, es el de forzar a todas las partes implicadas, (televisiones, productores, autores y SGAE), a negociar una solución justa, con la premisa de poder conservar este mercado de trabajo, sobre todo para los autores nacionales de música con difícil acceso al prime-time, pero con todas las cartas legales y éticas encima de la mesa, en un equilibrio que AMA siempre ha intentado promover.
Y esto lo decimos, aún estando muchos de nosotros implicados directos en la franja nocturna de televisión, pero que comprendemos que hay que primar el interés general por encima del particular, y con esta misma filosofía, también pensamos en AMA, que la aplicación de las nuevas tarifas de reparto no tendría que ser con retroactividad, es decir, se debería aplicar cuando se genera, no cuando se contabiliza. A nadie le puede parecer bien que una vez hecho un trabajo con unas condiciones, un tiempo después se cambien esas condiciones. Pensamos que lo justo es que se apliquen las nuevas normas de reparto, en todas los trabajos realizados a partir de la fecha en que se aprobaron.
Pero esta discrepancia con el criterio de la JD de SGAE, tampoco tiene nada que ver con el hecho de que, como manifestamos, hay que aprobar las cuentas, pues destruyendo a SGAE pensamos que no habrá gato que llevarse al agua, por lo menos para la gran mayoría de autores de PD.